Cómo evitar el efecto rebote

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Es el fantasma de las dietas, la pesadilla de los que quieren adelgazar, el negocio de los gurús de las dietas milagrosas, la lucha diaria de los nutricionistas… El efecto rebote puede arruinar el esfuerzo de meses, pero ¿es posible escapar de él?

¡Claro! Te contamos algunas pautas para que sepas cómo evitarlo.

Primero, conoce al enemigo: ¿qué es el efecto rebote y por qué se produce?

En las consultas de nutrición siempre hay un porcentaje alto de “repetidores” y “tripitidores”: personas que han perdido kilos con una dieta de adelgazamiento y que, al cabo de un tiempo, han vuelto a sumar todo lo que habían restado y seguramente un poco más.

Y otra vez a empezar.

Son personas que están en el círculo vicioso del efecto rebote, una dinámica con un alto coste físico y psicológico.

Para evitar caer en esta trampa, es importante primero saber qué es el efecto rebote y cuándo se produce.

Básicamente el efecto rebote aparece cuando nos hemos sometido a una dieta inadecuada, posiblemente exageradamente hipocalórica, o basada en la eliminación de algún nutriente, o que proclama tal o cual combinación de alimentos como clave de éxito.

Las consecuencias pueden ser graves, desde carencias nutricionales hasta daños hepáticos y renales más o menos importantes. Otra consecuencia es el archiconocido “efecto rebote”.

Sucede porque el cuerpo, en cuanto nota que le deja de llegar el suministro calórico al que está acostumbrado, trata de compensar las carencias y prepararse para la escasez.

Para entenderlo: tu cuerpo entra en modo ahorro y, como la naturaleza es sabia, toma medidas para prevenir el desastre.

Por tanto, tratará de consumir menos energía en todos sus procesos básicos, es decir, ralentizará tu metabolismo. ¿Qué significa eso? Básicamente que empezarás a quemar menos calorías.

Por otra parte tratará de hacer acopio, es decir, creará su propia “despensa” en forma de grasa corporal. Dicho de forma muy simple: empezarás a quemar menos y almacenar más.

Imagínate que tu cuerpo entra en esa dinámica y, de pronto, tú das tu dieta exprés por finiquitada y vuelves a comer como antes. ¿Qué crees que va a pasar? Acertaste: ahí tienes el efecto rebote.

5 pistas para evitar el efecto rebote

Es importante que, si te planteas bajar unos kilos, lo hagas de la manera adecuada. Caer una y otra vez en el efecto rebote te va a desgastar mucho psicológicamente y hará más duro cada nuevo intento. Te damos unas pautas para que lo consigas.

#1 Planifica

Si crees que debes bajar peso por la razón que sea, busca la mejor manera de hacerlo. No actúes por impulso (por ejemplo, después de salir de un probador y comprobar que has subido dos tallas), es decir, no cometas errores típicos como:

Hacer la dieta del pimiento rojo que le fue muy bien a la amiga de tu prima.

Entrar a la farmacia a por aspirinas y salir con un kit de adelgazamiento en cuatro semanas, con sobrecitos de batidos, pastillas de alcachofa y lote de cremas reductoras.

Anotarte al último plan antikilos de alguna celebrity.

Si realmente quieres adelgazar, hazlo con asesoramiento completo: nutricional, médico, psicológico, deportivo… Lo que necesites. Traza un plan y síguelo.

Ah, y olvídate de las prisas.

#2 Usa el sentido común

¿Sabes cuántas veces algún iluminado ha descubierto “la dieta definitiva”? Seguro que no. Nosotros tampoco, porque es imposible contarlas. El mundo de las dietas de adelgazamiento es terreno abonado para visionarios que te prometerán resultados fantásticos en tan solo unas semanas.

Anótate esto en la frente: si te prometen resultados milagrosos, huye.

Normalmente son dietas muy agresivas que no te saldrán gratis. Y no hablamos de dinero (que también) sino de salud.

#3 Si pasas hambre, malo

Es posible que tu apetito tenga que reajustarse un poco, pero de ahí a pasarse el día con el estómago rugiendo por falta de alimento, hay un mundo.

Si la dieta que te has propuesto te hace pasar hambre es que algo está desajustado. Aparte de que nutricionalmente no esté bien planteada, te va a poner la ansiedad por las nubes y acabarás calmándola con una tableta de chocolate.

Si algo de esto ocurre debes comentarlo enseguida con tu especialista para que te ayude a reorganizarte. Si pasas hambre, en cuanto dejes la dieta volverás a las raciones XL y… Exacto: efecto rebote.

#4 Muévete

Hacer ejercicio físico no es una recomendación puntual para bajar unos kilos, sino algo que tienes que incluir en tu vida cotidiana para cuidar tu salud.

Cualquier cosa cuenta, hasta los gestos más sencillos como bajarte del bus un par de paradas antes para caminar un rato u olvidarte del ascensor.

El ejercicio te ayudará a equilibrar cuerpo y mente, mantendrá tu metabolismo activo y te ayudará a consumir un “extra” de calorías que te va a venir muy bien para controlar el peso.

No lo dejes de lado porque será un aliado importantísimo para mantener alejada la posibilidad de un indeseado efecto rebote.

#5 Tus músculos, tu tesoro

Aunque ya te hemos dicho que tienes que moverte, así como idea general, vamos a darle a tus músculos un apartado para ellos solos porque se lo merecen.

Un tópico que oímos muchas veces a quienes quieren adelgazar es que no quieren “hacer pesas” (ni oír nombrar el entrenamiento de fuerza) porque se hace músculo y el músculo pesa. Y de lo que se trata es de bajar, no subir ¿verdad? Nadie quiere ir en dirección contraria.

Ay, error. El músculo te interesa, ¡y mucho!

Aparte de que la flacidez posdieta no creemos que te agrade especialmente, tener una buena masa muscular te ayuda a perder peso. Eso es así porque tus músculos consumen energía simplemente para existir.

¿Incluso en reposo? Sí, incluso tumbado en el sofá. Su mantenimiento implica que tu cuerpo va a tener un mayor gasto calórico, hagas lo que hagas.

Por tanto es prioritario conservar la masa muscular que tienes y ganar un poco más si puedes. Es fácil deducir que tus músculos te van a ayudar a mantener alejado el efecto rebote.

Para hacerlo lo mejor es que hables con quien te pueda asesorar bien. Pero queda dicho: piérdele el miedo a las pesas.

Di adiós al efecto rebote

Te habrás dado cuenta de que es posible evitar el temido efecto rebote con una suma de factores. En resumen, se trata de bajar kilos siguiendo pautas de cambio de hábitos que podamos mantener en el tiempo.

Nuestro consejo es que no te pongas a dieta solo para adelgazar, sino que aprendas vivir mejor gracias a la alimentación y a una dosis de ejercicio.

No obstante, tanto si eres de los que ya han tenido que enfrentarse al efecto rebote como si quieres ayuda con lo de aprender a vivir mejor, puedes preguntarnos desde aquí. Estaremos encantados de ayudarte.

Y tú, ¿has sufrido el efecto rebote alguna vez? ¡Te leemos en los comentarios!

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